Seis consejos para evitar las intoxicaciones en verano

ostrasEl calor favorece que las bacterias se desarrollen con más facilidad. Esto, unido a que en verano se come en muchas ocasiones fuera (y escapa a nuestro control cómo se ha tratado ese alimento, cómo se ha manipulado, cuándo se ha cocinado) nos debería de poner alerta sobre las cosas que ingerimos.

Por este motivo, vamos a daros algunos consejos para tratar de evitar estas intoxicaciones alimentarias, especialmente si hablamos de pescado y marisco. 

  1. Para empezar, como siempre, el sentido común:  sabemos que el marisco y el pescado son alimentos muy sensibles, y nos dicen mucho por su olor y aspecto. Así, un olor fresco y una piel brillante son señas de identidad de que el producto se puede consumir. Más concretamente, el caso de las conchas de algunos bivalvos como las almejas, los berberechos, etc, deben estar completamente cerradas a la hora de comprarlas ya que de lo contrario nos está indicando que el animal no está vivo.
  2. Es muy importante no romper  el ciclo de frío: una vez se compre el marisco o el pescado no se puede tardar mucho en meterlo en nuestra nevera y a poder ser transportarlo de un punto a otro en una bolsa térmica.   Aunque creamos que no pasa nada porque el alimento permanezca un tiempo a temperatura ambiente, esto no es así ya que es en ese momento cuando las bacterias se multiplican más rápido.
  3. Para manipular tanto el pescado como el marisco es fundamental la higiene en la cocina. Limpiar los instrumentos con los que manipulamos las piezas  cada vez que los usamos ayuda a evitar la contaminación cruzada.
  4. Aunque nos encante el pescado curso o semicrudo, es recomendable en esta época cocinar los pescados a alta temperatura. Así nos aseguramos que muchas de las bacterias que puede contener desaparecen en el momento de la preparación.
  5. En este sentido, debemos evitar el consumo de mariscos crudos o mal cocidos en lugares que no nos aporte mucha garantía. Los mariscos crudos o mal cocidos suelen ser el origen de de los brotes de gastroenteristis por la bacteria vibrio parahaemolyticus.
  6. Si por el contrario queremos consumir pescado o algún marisco crudo o poco hecho, os recordamos que se debe congelar previamente durante al menos 24 horas para evitar la posible transmisión de anisakis. Las ostras, mejillones, almejas y demás moluscos bivalvos están libres de contener anisakis, por lo que en este sentido pueden consumirse en crudo.

 

Esperamos que estos consejos os hayan resultado útiles y que sobre todo os ayuden a evitar posibles intoxicaciones por pescado o marisco en mal estado.

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