La dieta mediterránea y la salud cerebral

mitosBuena para el corazón y para la salud en general, la dieta mediterránea aporta más beneficios de los que sabemos. Ahora un estudio confirma que esta dieta previene la demencia, mejorando, así, la salud cerebral.

En este artículo te daremos las principales claves para ayudar a mantener activas tus habilidades cognitivas.

El estudio de la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer demostraba que la dieta mediterránea puede llegar a mejorar las habilidades cognitivas y reducir el riesgo de demencia entre un 30% y un 35%.

En esta investigación, realizada directamente por la Universidad de California, se tomó como muestra a casi 6.000 personas de Estados Unidos. Tras varios análisis, se vio que esta dieta ofrecía excelentes resultados. No es el único estudio, pues otros han comparado diversas dietas, pudiendo ver cuáles eran los hábitos dietéticos de cada una y cómo actuaban sobre los consumidores.

Y se ha detectado que tanto la dieta mediterránea como la MIND obtenían buenos resultados en dichos índices relacionados con la memoria y las habilidades cognitivas. Se ha demostrado que esta dieta también reduce las habilidades cognitivas como la toma de decisiones, la impulsividad o la flexibilidad mental.

Si los estudios continúan con estos buenos resultados, la dieta mediterránea se erigirá como una de las más completas por sus diversos beneficios, ya no solamente en el cuerpo sino también en la mente.

Hay que remarcar que esta dieta está protagonizada por los productos de la tierra y de temporada. Conjuga hortalizas, verduras y frutas con pescado, carnes blancas, y eventualmente carne de ternera. También incluye cereales, yogurt, alimentos ricos en fibra, y el vino como bebida. Es una dieta rica y variada de alimentos, que juega con los de temporada para crear recetas muy originales y saludables.

La Fundación Dieta Mediterránea establece que, entre los muchos beneficios que presenta, está el tipo de grasa que lo caracteriza (aceite de oliva, pescado y frutos secos), las proporciones en los nutrientes principales que guardan sus recetas (cereales y vegetales como base de los platos y carnes o similares como “guarnición”) y la riqueza en micronutrientes que contiene, fruto de la utilización de verduras de temporada, hierbas aromáticas y condimentos.

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