La almadraba, arte de pesca ancestral

 

Foto de Flickr Autor:  Cadiz-Turismo

Foto de Flickr Autor: Cadiz-Turismo

Este fin de semana leíamos (y sobre todo veíamos las impresionantes fotos) un reportaje sobre la almadraba andaluza en el País Semanal. Este arte de pesca  para la captura del atún empleada en Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y Ceuta aprovechando la migración de atunes Atlántico-Mediterráneo (y vuelta) que se utiliza desde tiempos prerromanos sigue vigente a día de hoy, y salvo por los avances técnicos apenas ha variado en la forma.

La técnica consiste en diseñar e instalar un laberinto de redes, a modo de compartimentos, para el paso migratorio de los atunes del Atlántico al Mediterráneo que se produce normalmente en el mes de mayo. Sin embargo, la puesta de las redes se hace dos meses antes y se tarda lo mismo en recogerlas.

Además de las redes tienen que existir al menos dos barcos, colocados a cierta distancia, entre los que se cala una red sujetada con un palangre en la que se recogen los peces, atunes y otros que puedan llegar.

Una de las fases más populares es la levantá, que se refiere a la propia captura de atunes, cuando se levantan las redes y se comprueba cómo ha sido la jornada. Para su captura, varias embarcaciones rodean las redes hasta hacer llegar los atunes al denominado colador, única parte que tiene fondo.

Este arte ancestral empieza ya a utilizarse con los fenicios y en el siglo XVI existe documentación sobre la preparación de la almadraba, cuyo costo aparece diseminado por varios libros de cuentas.

Tal y como hemos podido leer en Zahara en la Web, a lo largo de la historia existieron dos tipos de almadraba: de buche o siciliana, común en Italia y Portugal y de tiro. Esta fue la que usaron fenicios, romanos y andaluces, tanto en el periodo musulmán como en el cristiano. La segunda necesitaba la presencia constante de 300 hombres, de “cabo y cuerda”, entre Conil y Zahara,  la primera de medio centenar de especialistas, cuando mucho, aumentando el personal hasta los 180 peones en caso de ser necesario.

Ambas almadrabas exigen playa de arena limpia, sin piedras ni obstáculos, en los que puedan engancharse  las redes, situadas donde los atunes pasan cerca de tierra.

Desde aquellas hasta hoy esta pesca se ha modernizado técnicamente, aunque sigue conservando toda su parte artesanal e histórica.

 

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